miércoles, 28 de octubre de 2009

¿De qué discutían?

Atravesando Galilea, medio escondido, sin detenerse, Jesús iba instruyendo a sus discípulos (cfr. Mc 9, 30). Ellos connversaban y discutían porque no entendían las palabras de su Maestro. En el primer descanso el Señor les hizo una pregunta decisiva: «¿De qué discutían por el camino?».
Es curioso, pero al menos dos veces se preocupó Jesús de lo que conversaban sus discípulos. Él, que los quería y que deseaba formarlos para el futuro ministerio, sabía que la palabra era importante. Qué se dice y cómo se dicen las cosas debía preocuparle a quien se interesaba en formar apóstoles.
Después de su resurrección, cuando ya terminaba su presencia visible entre los suyos, volvió a preguntarles de qué estaban hablando a dos que se alejaban, descorazonados, llorando la derrota. Ellos iban camino de Emaús (Lc 24,17).
Triste debió ser para el Señor constatar que, después de tanto esfuerzo pedagógico, la conversación de sus discípulos tuviese tan poca alma de Evangelio. En verdad ellos habían entendido poco. Discutían sobre quién era más importante y camino de Emaús, sin entender las Escrituras, iban mirando hacia atrás, rota toda esperanza.
Siguiendo el interés de Jesús, es bueno preguntarle al hombre de este siglo de qué habla y cómo se comunica.
Es triste constatar que en este tiempo nuestro hay mucha soledad. Por odio, por rutina, por falta de horizontes o por miedo, hay personas que han dejado de hablar. Mudas ante un televisor, hay familias enteras que han perdido la capacidad de mirarse a la cara, de conversar y de contar sus sueños.
«¿De qué discutes?». Preguntar esto equivale a interesarse por las cosas que nos apasionan, las cosas que son importantes para nosotros. Cuando tú hablas, ¿qué cosas tienen realmente valor para ti?
Muchos discuten y hablan de cosas que no valen la pena. Por desgracia, hay hombres que tienen un registro pequeño de intereses. Sólo se puede hablar con ellos de dinero, de sexo, de negocios, de futbol o de autos. La política, cuando se hace tema excluyente, puede ser también una forma de decir pocas cosas. Pero más delicado es cuando nuestra conversación, hecha para comunicarse y construir lazos, se dedica a destruir a otros.
En el hablar se manifiestan los prejuicios, las estrecheces de clase, las pasiones. También allí se manifiestan las ternuras, la grandeza, la objetividad y el respeto... " «porque de la abundancia del corazón habla la lengua» (Lc 6, 45).
El Señor quería que nuestra conversación fuese simple y directa: «Sí» o «No»; que jamás hiriera al hermano; que nos preocupáramos de las necesidades y dolores de los otros y que dijéramos en todo momento la verdad.
El hablar humano también debe ser bello, Es una pobreza grande tener un vocabulario reducido, una gramáática imperfecta o convertir el lenguaje en una grosería. La grosería a veces se usa para ofender, pero la mayor parte de las veces es muletilla que oculta una inopia atroz. Empobrecer la palabra reduce fuertemente la capacidad que tiene el hombre de ser hombre de entrar en comunión y de dominar la tierra. Dios le dio a Adán, como muestra de su señorío, el poder de irle poniendo nombre al universo.
Jesús quiso enseñar a los suyos a hablar también con Dios. Sólo en ese diálogo confiado, donde el hombre puede decirle «Padre» a Dios, la conversación, la palabra humana, adquiere toda su profundidad y su esplendor. Un hombre que nunca habla con Dios, verá que su palabra tarde o temprano perderá horizontes.
Por todo lo anterior, es bueno que hagamos hoy resonar en nosotros la pregunta de Jesús: «¿De qué discutes?».
Te invitamos a ver en nuestra página web, www.jesusestavivo.org.mx la Misa del domingo de las 9 de la mañana en Catedral; la misa en la Parroquia de San Pedro de las 9 de la mañana y en Las Rosas la Misa de Sanación. En Blooger tenemos nuestras seis columnas diferentes publicadas en los tres principales diarios de Morelia. La dirección para encontrarlas es: jesusestavivoenmorelia.blogspot.com También nos puedes localizar en Twitter donde están nuestras columnas, pero ahí puedes hacer comentarios, críticas, sugerencias y todo lo que se le parezca. Su dirección es: twitter.com/jesusestavivo
¡Alabado sea Jesucristo!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
Grupo Apostólico Nueva Evangelización

Cizaña quemada

En el escenario del trigo y la cizaña aparece un nuevo grupo de personajes a quienes se les llama "los siervos" y que por ningún motivo hay que confundir con "los hombres" dormidos del versículo 25a. Estos, sin duda, siguen dormidos. Los siervos, percatándose del grave problema existente, forman un coro que a una sola voz cuestionan al amo.
Angustiados por la aparición de la cizaña desconfían del dueño del campo a quien le hacen una pregunta que más bien parece un reclamo. Esto se acentúa con la partícula interrogativa "ouji" que se usa en griego cuando el interrogante espera una respuesta negativa.
En el fondo de su corazón sospechaban del amo, y, por tanto, lo hacen responsable del problema. Pensaban que la simiente no había sido de buena clase o que tal vez se había mezclado con alguna plaga.
Estos siervos representan a quienes culpan a Dios de la maldad existente en el mundo o por lo menos piensan que Él lo permite. Son quienes no pueden conciliar la existencia de un Dios bueno y al mismo tiempo la maldad en la sociedad. Están tan impresionados, que se angustian y buscan respuesta al grave problema de la presencia y origen del mal en el mundo. Sin embargo, su ansiedad los hace miopes, incapaces de descubrir el trigo que ya ha brotado. En su intervención nunca aluden a él.
Jesús se está enfrentando a la extendida mentalidad de los que piensan que Dios, o ha fomentado la maldad en el mundo o es cómplice pasivo con la injusticia y la mentira.
El Dios revelado por Jesús nunca ha permitido ni consentirá el mal. Él jamás se alía a las fuerzas de maldad, ni aún con el objeto de sacar bienes mayores, ya que ningún fin, por más noble y alto que parezca, justifica los medios. Si Dios permitiera el mal iría en contra de su propio ser. Lo único que Dios ha hecho es confiar el mundo a los hombres, los cuales se durmieron mientras su enemigo sembró cizaña. Su única responsabilidad fue exceso de confianza.
Pero él les contestó: "Algún enemigo-hombre ha hecho esto”. Los atribulados siervos que se habían equivocado en su diagnóstico también van a errar en la solución que proponen. Están angustiados porque la cizaña se les ha metido en su ser. La dificultad más grande está dentro de ellos mismos. Por ello, su visión es muy parcial y limitada. Están tan agobiados por la cizaña que ni siquiera se han percatado de la presencia del trigo que ya ha brotado. Lo único que buscan es extirparla con cualquier medio. Están tan atormentados por ella, que a toda prisa quieren tomar la guadaña o blandir el machete para arrancarla.
La violencia es el recurso de los que dudan de su propio valor, el único medio al alcance de los débiles y la alternativa de los desesperados. Buscan un remedio barato, pues el tiempo los apremia y el mal los angustia. Pero su plan no va a la raíz del problema sino sólo a las consecuencias.
El amo está en desacuerdo con respecto a la intervención de los siervos. Su respuesta es enfática y determinante. De ninguna manera acepta la sugerencia propuesta y se opone rotundamente a la intención de sus siervos. Luego explica el por qué: "No. No sea que al arrancar la cizaña arranquéis el trigo".
La angustia de los siervos los presionaba a arrancar el mal simbolizado en la cizaña. Por el contrario, lo que más interesa al propietario es el trigo. Son dos puntos de vista diametralmente opuestos. El amo no acepta que el trigo se exponga. No admite ni siquiera la posibilidad.
Lo más grave de esta situación es que los siervos sucumbieron en la trampa del enemigo. Aparentemente buscaban servir a su amo, pero su angustia y desesperación los convirtió en aliados de las fuerzas enemigas. Su zozobra por acabar con el mal los hizo incapaces de colaborar con la causa que parecían defender. Tratando de servir al dueño del campo en realidad estaban en su contra.
Para el amo valía tanto su trigo que por ningún motivo, por más justificable que pareciera, se podía exponer a perderse. Por eso dice: "Dejad crecer a ambos juntos hasta la siega y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, el trigo recogedlo en mis graneros".
Con esta actitud, el dueño del campo no promueve el crecimiento de la cizaña, sino simplemente admite que crezcan juntos. Es decir, lo que parecía motivo de tribulación y provocaba angustia a los siervos, lo acepta con asombrosa serenidad, porque sabiendo lo que pasó, conoce lo que se tiene que hacer. Tiene un plan.
La perspectiva del agricultor es muy distinta a la de sus siervos, ya que en primer lugar el centro de su atención y de cuidado está en el trigo, pareciendo no preocuparse o por lo menos no angustiarse, por la cizaña. Con tal que siga creciendo y madurando el trigo, no importa pagar el alto precio de su convivencia temporal con la cizaña. ¡Tanto vale el trigo! Es todo lo contrario de la urgencia de sus siervos, para quienes era tan angustiosa la presencia de la cizaña, que no evaluaron la importancia del trigo.
El amo sabe que esto es transitorio, pues llegará pronto "el tiempo" de la siega. En griego existen dos palabras para referirse al tiempo: "jronos" y "kairos". La primera, significa simplemente una medida o un plazo, y la segunda -usada en este pasaje- precisa el momento favorable y decisivo para una acción salvífica. Cuando éste llegue, entonces llamará a "los segadores" para hacer la operación definitiva de separar el mal del bien.
Al Señor no le preocupa el tiempo. Al contrario, en cuanto más avance, más se acercará el momento definitivo de la victoria del bien sobre el mal. Si para los ansiosos siervos el tiempo estaba en su contra, para el amo corre a su favor. Si los criados buscaban la solución inmediata, urgidos por la presión, el amo tiene la solución total a plazo. Él no se centra en las consecuencias del problema. El tiempo no lo angustia; por el contrario, lo afianza en su esperanza que se acerca cada vez más el momento de la victoria definitiva.
Esta es la gran diferencia entre los siervos y el amo. Para quienes desconocen la fragilidad y lo transitorio del mal y se angustian por su acción en el mundo, el tiempo es un enemigo más; tal vez más peligroso que la misma cizaña. Por el contrario, para el amo, el tiempo es su aliado, sin duda mucho más fiel y a la postre más efectivo que sus propios siervos.
Pronto, muy pronto, llegará el día de la siega. Las espigas habrán crecido. El verano indicará que se avecina la cosecha, y entonces los segadores entrarán en acción.
"Y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla".
El Señor revela el plan a sus ansiosos siervos, pero al mismo tiempo les aclara que no serán ellos -precisamente por su actitud de angustia- quienes colaboren con él en esa operación. Naturalmente tampoco serán los hombres pasivos e irresponsables que se durmieron dando ocasión al enemigo para realizar su fechoría. Serán otros totalmente diferentes a los angustiados y a los pasivos, los capacitados para obra tan importante. Serán "los segadores".
El tiempo mismo ha contribuido para poder hacer más obvia la diferencia entre ambos. Ahora ya no existe el peligro de confundirlos ni de sacrificar el bien en aras de la destrucción del mal. El mal tiene límites. Cuanto más se extienda, más cerca está su fin. Por tanto, su victoria siempre será aparente y exterior, pues es como el globo que mientras más se infla, más pronto explota y se destruye.
El texto afirma que una vez arrancada y separada la cizaña, se va a quemar. Sin embargo, casi siempre, por la prisa del desenlace, pasa inadvertida la pequeña frase que es la clave para comprender a fondo la parábola: La cizaña, antes de quemarse, se atará en gavillas.
Esta operación de atar lo que luego se va a quemar, además de inútil, parece absurda. Es un trabajo en vano, pues va a arder en la misma lumbre. Sin embargo, aquí precisamente radica el secreto de la parábola. Ciertamente se ata para que no se desparrame. Pero sobre todo para convertir la cizaña en combustible, tan escaso en Palestina, "Se usará en hornos", según expresión del mismo Jesús. Es decir, servirá para cocer el pan de trigo que sustente a los hijos del Reino.
Es la solución completa. El mal no es destruido sino convertido y transformado. Gracias a la cizaña que su enemigo plantó, el sembrador de la buena semilla cuenta ahora con un valioso elemento. En vez de acabar la cizaña con el trigo, está a su servicio, pues es combustible para cocerlo y convertirlo en pan que dé vida.
El amo ya tenía preparados sus graneros desde antes de la cosecha. La confianza de la buena semilla plantada y la certeza en que produciría abundante fruto, le hizo tomar precauciones de acuerdo a su expectativa. En estas bodegas se almacenará el trigo que un día se cocerá con el fuego de las gavillas de la cizaña que antes amenazaba con destruirlo. El bien tendrá una supervivencia sobre el mal.
Si la buena semilla fue anterior a la cizaña, el mal por su parte se acabará antes. Y lo más asombroso: Terminará sirviendo al bien.
En esta línea, Pablo ha esculpido dos frases que han escandalizado a no pocos: Sabemos, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman: Rm 8,28. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia: Rm 5,20. La liturgia pascual transmite la misma idea: ¡Oh bienaventurado pecado, que nos mereció tan gran Redentor!
El Dios revelado por Jesucristo no sembró el mal en el mundo, ni se desespera o angustia cuando aparece la cizaña, pues tiene un plan para reciclar todo para el bien de los que ama.
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BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
Grupo Apostólico Nueva Evangelización

Puedo hacerlo otra vez

“Ya lo hizo por mí, puede hacerlo por ti…”
En este canto expresamos como comunidad cristiana que los milagros de Jesús son parte esencial de su Mensaje, nos enseñan que Jesús es el Mesías, el anunciado por los Profetas de Israel, el Ungido de Dios, el Unigénito del Padre y que el tiempo de implantar el Reino de Dios en cada uno de nosotros ha llegado, haciendo visible el amor y misericordia de su Padre.
Me parece valioso invitarte a ir 2,000 años atrás para decir una palabra sobre el Jesús de Nazareth histórico.
Desde el principio de su actividad evangelizadora, Jesús comenzó a proclamar la cercanía o la presencia del Reino de Dios con “palabras de sabiduría” y con “obras de poder”.
“Proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba toda enfermedad y dolencia en el pueblo…” Mt 4,23.
Los milagros en la Biblia son siempre “signos de salvación”. Son realizados sin ostentación, pero con suma autoridad. No son una sobrecarga al mensaje evangélico, sino “una parte esencial del mensaje”. Es la expresión acabada de la revelación.
Hoy, a petición de mi hermano Aurelio, quiero testimoniar en la fe, que Jesús tiene poder para realizar sus obras y por ello voy a relatar mi experiencia salvífica.
Hace tiempo, la artritis reumatoide fue avanzando con rapidez y los dolores eran muy intensos. Acudí a la atención médica especializada y me pronosticaron: “Esta enfermedad es deformante, incurable, de avance rápido, usted tendrá disminución de la visión y cada seis meses requerirá modificar la graduación de los lentes. Prepárese. Esto es severo”.
Yo tomaba los medicamentos y algunas medidas: el corte de pelo en tamaño muy pequeño para facilitar que mi brazo se levantara y la mano tocara mi cabeza; modificar la alimentación; usar pantalón en lugar de vestido para menor dificultad; sostener el volante del auto con firmeza me producía mucho dolor y lágrimas; al acostarme, parecía como si las sábanas tuvieran espinas. Lloraba mucho por las noches.
Mis dos hijos me decían: Llámanos, bajamos y te ayudamos. Yo enlistaba las cosas que no podía hacer y así aprovechaba que bajaran y me apoyaran, por ejemplo abrir una lata, cerrar la puerta con llave, mover una cubeta con agua, etc. El hecho que me cortaran las uñas de manos y pies lo sentía muy humillante.
Modificamos el acomodo de los muebles, de los objetos de la cocina y todo lo que fue necesario.
Un día, el médico tratante, viendo la radiografía de la mano izquierda y que el hueso segundo metacarpiano estaba deshecho y mi dedo índice no tenía ya movimiento me colocó una férula para mantenerlo derecho, apoyado y protegido de roces o golpes.
Luego surgieron varias opciones más: Una vecina me dijo: “Caminas muy feo, acude a la acupuntura”. Desconocía totalmente ese método de curación y no mostré interés en informarme. Por otro lado, mi hermana me acompañó al Instituto Nacional de Nutrición para la primera entrevista y programaron la cita médica para dos meses después.
En ese compás de espera me dije: “Nada pierdo con ir a la acupuntura”. Así fue. El Doctor sólo me vio y dijo: “No necesita explicarme nada. Le pido que venga diariamente durante un mes y después me dice lo que quiera”. Lo hice y noté la mejoría. Continué acudiendo el segundo mes cada tercer día y a partir del tercero, una vez por semana.
Al llevar a mi hija a una rehabilitación física por su esguince de tobillo, el terapeuta extendió la mano para saludarme. Le dije: Yo saludo sin extender mi mano, porque usted me lastimaría. “Pues qué le pasa”, me preguntó. Tengo artritis reumatoide. Él dijo: “No sé nada de eso, pero voy a investigar”. Al siguiente día me dice: “Ya investigué y le propongo dos por uno. Atiendo a las dos y me paga una rehabilitación. Piénselo y me dice”. No lo pienso, contesté enseguida, lo acepto y agradezco. Entré a la sala y en ese momento inicié ejercicios de terapia física.
En una revisión del tratamiento que había iniciado primero, el especialista me propuso una cirugía. Abrir, cortar y bajar mi dedo inmóvil y dejarlo a la altura del dedo pulgar, pues “ya no tiene el hueso y no lo podrá mover nunca”, me dijo el cirujano.
No acepté la proposición y seguí con mi dedito inmóvil, con la férula y la pequeña venda que lo sostenía. Algunos días el dolor en las manos era tan fuerte, que los arropaba con una pequeña venda, para sentir un calor que me confortaba y así trabajaba en la oficina.
Los domingos, al acercarme a recibir a Jesús en la Hostia consagrada, extendía la mano izquierda y el Sacerdote o el Ministro de la Eucaristía, colocaba a Jesús en la palma de mi mano, con los dedos de la derecha, yo tomaba la Hostia y tocaba el dedo inmóvil y decía haciendo eco al ciego de Jericó que clamó sin cesar: “¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!”.
Una mañana, estando en la oficina, trabajando en la computadora con los tres dedos de la mano izquierda y los cinco de la derecha, siento un impulso de mover mi dedo sin hueso. Sin más, me quito la férula y cuál será mi sorpresa, ¡¡¡mi dedito se mueve!!!
Esta vez lloré, pero no de dolor, sino de alegría, gratitud y alabanza. Tarde se me hacía para regresar a mi casa y contar lo sucedido, que el proyecto de Jesús había coincidido con mi súplica y mi dedo tenía de nuevo movimiento. Hubo una segunda radiografía y se ve el huesito reconstituido.
Hoy, de nuevo doy gracias a Jesús porque los milagros, fueron y son parte esencial del Mensaje de Salvación. Jesús es la Plenitud de los Tiempos, entregó la Revelación con palabras y con hechos, como signos de su doctrina.
Muchos creyeron en Jesús a causa de los milagros. Otros más afortunados creyeron en los milagros porque primero creyeron en Jesús.
Hoy te digo nuevamente: Gracias Jesús por la sanación. Gracias por este signo que me dice que los tiempos mesiánicos han llegado para mí. Gracias por tu misión salvadora para Israel y para toda la humanidad.
Y a ti, lector, lectora te digo: “Su gran poder es el mismo hoy. No cambiará, segura estoy. Si Dios ha hecho un milagro, puede hacerlo otra vez”.
Tere Prado Flores.
¡Alabado sea Jesucristo!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
Grupo Apostólico Nueva Evangelización

Consagración mundial al Espíritu Santo

Conchita Armida, fue inspirada por el Señor para fundar las Obras de la Cruz. Estas Obras tienen como finalidad la realización del Reinado del Espíritu Santo. Ella es una mujer llena del Espíritu Santo… En el Diario espiritual de Conchita encontramos muchísimos diálogos con el Señor. Aquí hablaremos sólo de una de las tantas promesas que el Señor hizo a Conchita.
Consagración del mundo al Espíritu Santo. Un día no muy lejano… al centro de mi Iglesia, en San Pedro, tendrá lugar la Consagración del Mundo al Espíritu Santo, y las gracias de este Espíritu divino se derramarán sobre el felíz Papa que la hará. Es mi deseo que el universo sea consagrado al Espíritu divino para que se difunda sobre la tierra en un “nuevo Pentecostés”.
Un día no muy lejano… en San Pedro… “tendrá lugar la consagración del mundo al Espíritu Santo…”
Un hombre lleno del Espíritu Santo… El P. Félix de Jesús Rougier, fundador de los Misioneros del Espíritu Santo, tomó en serio el deseo del Señor y en 1917 fundó el Apostolado del Espíritu Santo. Gracias a esta obra, en poco tiempo se recogieron 180,000 firmas para pedir a los Obispos de México la Consagración de la Iglesia y de la Nación mexicana al Espíritu Santo. (12 de octubre de 1924).
Hasta hoy, México es el primero y el único país consagrado al Espíritu Santo! Aparecida, Brasil. Mayo del 2007. Los Obispos latinoamericanos en su Quinta Conferencia han trabajado para que nuestros pueblos tengan vida nueva en Jesús. La Grande Misión Continental, que es el fruto de esta asamblea, quiere recomenzar desde Cristo y desde un nuevo Pentecostés.
En sus reuniones ulteriores, el Episcopado latinoamericano ha repetido que esta Misión será posible solo con el poder de una nueva efusión del Espíritu Santo en el Mundo y la Iglesia! Guadalupe, México. 20 de Abril del 2009.
El 9 de febrero la Conferencia Episcopal Mexicana ha emitido un mensaje sobre la crisis económica, política y religiosa que afecta a México y al mundo. Nuestros Obispos nos han exhortado a que todos los ciudadanos busquemos “aportar soluciones y comprometernos para mostrar con hechos que queremos hacer verdaderamente un México mejor a favor de todos.”
Han concluído su exhortación pidiendo a todos los mexicanos que nos preparemos para recibir una grandísima gracia que viene del Espíritu Santo: “Invitamos a todos los fieles a prepararse para la renovación que haremos los Obispos de México, de la consagración del País al Espíritu Santo, el pasado lunes 20 de abril.”
Una respuesta concreta. Para prepararnos espiritualmente a la Consagración de México al Espíritu Santo la ofrece hoy la Familia del Espíritu Santo. (También conocida como Apostolado del Espíritu Santo).
Este Apostolado consiste en hacer un camino de conversión que nos lleve a ser discípulos y misioneros creíbles del evangelio, pues… “para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos…”
La Familia del Espíritu Santo, en el Bimilenario del nacimiento de Pablo, presenta: La Consagración del Mundo al Espíritu Santo. Roma, Año de San Pablo 2008-2009.
¿Cómo nos puede ayudar la Familia del Espiritu Santo a prepararnos para la Renovación de la Consagración de México al Espíritu Santo? Nos ayuda a responder… a la exhortación de nuestros pastores que nos dicen que para superar la crisis de México y del mundo son necesarias la fuerza divina y nuestra colaboración humana…
Aquí y ahora los creyentes de México y del mundo necesitamos recordarnos de nuevo que “el testimonio de vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios…”
Veamos enseguida la forma sencilla y práctica que propone el Apostolado del Espíritu Santo para dejar que el Amor divino nos consagre y nos transforme en Cristo, Pan de Vida.
El Apostolado del Espíritu Santo hoy… es una asociación de fieles que tiene como finalidad que el Espíritu Santo sea conocido y amado. Su lema es: “Amar al Espíritu Santo y hacer que sea amado”.
Vive de la Espiritualidad de la Cruz y forma parte de la grande “Familia de la Cruz”. La Cruz del Apostolado… es la síntesis gráfica del Carisma de la Espiritualidad de la Cruz.
Cada uno de sus símbolos representa un aspecto de la vida y de la misión de Jesús Sacerdote y Víctima.
Esta icona fue revelada a Conchita en 1894. Las nubes luminosas Representan la atmósfera del Amor fecundo del Padre y del Hijo que nos dá la Vida eterna. Para vivir en el agape de la Trinidad, queremos amarnos como los primeros cristianos…
Vivimos nuestro empeño en la vida cotidiana haciendo todo con amor.
La Paloma blanquísima Representa al Espíritu Santo, al Amor personal de Dios que nos convierte en hijos y hermanos. En la Familia del Espíritu Santo nos consagramos a Él y hacemos la promesa de difundir su devoción. Buscamos ser dóciles a sus inspiraciones para amar a Dios y al prójimo con todo el corazón.
La Cruz Representa las consecuencias de nuestro pecado: el dolor, la muerte, el mal… Jesús ha llevado sobre sí el pecado del mundo y lo ha hecho morir sobre su Cruz. También nosotros queremos tomar nuestra cruz con amor para consagrar nuestro mundo al amor de Dios. Nuestra cruz unida a la Cruz de Jesús, salva el mundo y crea la Civilización del Amor.
El Corazón traspasado Representa los dolores íntimos o la pasión interior de Jesús que continúa a sufrir en su Cuerpo místico y en la Eucaristía… La Cruz negra que corona su corazón traspasado… representa la ingratitud y la indiferencia de algunos de sus sacerdotes. La Familia del Espíritu Santo ora por la santificación de los Sacerdotes.
La luz del Espíritu Santo Simboliza el Nuevo Pentecostés que un día no muy lejano será irradiado sobre el universo… En la Familia del Espíritu Santo pedimos a Dios que el mundo sea consagrado a su Santo Espíritu y que llegue un Nuevo Pentecostés sobre la Iglesia y el Mundo. Basta cada día un simple acto de amor o una sencilla oración, para cumplir nuestra promesa.
Consagración al Espíritu Santo: ¡Oh Espíritu Santo! Recibe la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser. Dígnate ser en adelante, en cada instante de mi vida, y en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía y mi Fuerza. Yo me abandono sin reserva a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus inspiraciones.
¡Oh Espíritu Santo! Transfórmame, con María y en María, en Cristo Jesús, para gloria del Padre y salvación del mundo. Así sea.
Oremos todos con María llena del Espíritu Santo… para que venga el nuevo Pentecostés que transforme la faz de la Tierra! con la Vírgen santa, alabemos a Dios porque Él escuchará la oración de la Iglesia y hará maravillas, “como había prometido a nuestros Padres”…
¡Pongámonos en camino con María, mujer fecundada por el Espíritu Santo… y pidamos y esperemos la gestación de los Cielos nuevos y de la Tierra nueva!
En la noche, mientras surge el Sol, esperemos con confianza la luz que brillará más que el mediodía. La esperanza que no defrauda será nuestra fuerza! Un día no muy lejano… en San Pedro… tendrá lugar la consagración del mundo al Espíritu Santo…”
Para agradecer a nuestros Obispos que el día 20 de abril renovaron la Consagración de México al Espíritu Santo, renovemosla también nosotros en modo personal, en modo comunitario en nuestras parroquias, en nuestros grupos apostólicos y en nuestras familias…
Propongámonos también enviarles un mensaje de agradecimiento a través de la Secretaría General: segecem@cem.org.mx o a la oficina de prensa de la CEM: prensa@cem.org.mx.
Si deseas los tres correos con música que fueron creados por Sergio A. Prado Flores y resumidos aquí, solicítalos a aurelio@jesusestavivo.org.mx y serán enviados a tu dirección electrónica.
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miércoles, 21 de octubre de 2009

¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si él mismo se pierde?

¿Qué significa en realidad, perderse a sí mismo?, y ¿qué es eso de «ganarse»? ¿Qué es para nosotros ganar la apuesta de la vida?
No hay pregunta más fundamental, porque en cierto modo todo depende de ella... y son, por desgracia, muy pocos los que se la hacen. Pierde su vida el que después de caminar no llega al paradero para el cual fue creado. A reflexionar sobre este tema nos invita hoy Jesús.
Detrás de esta pregunta, miramos al trasluz todos nuestros valores. Para responder honestamente, debemos revisar nuestros criterios y descubrir qué es lo más importante en nuestra vida.
El problema no radica tanto en ponemos de acuerdo sobre nuestro ideal. En eso fácilmente podremos concordar. La dificultad está en descubrir la ruta que conduce a ese ideal; y en encontrar los medios que nos llevan al fin sin engañarnos. Es el sendero el que determina el rumbo de la marcha. Por eso el Señor, más que un fin, nos propone un camino que es, en verdad, estrecho.
Para fijar la ruta, el Evangelio nos da una extraña luz. Invirtiendo toda lógica humana nos recuerda que quien pierde su vida por el Señor, la ganará. Es un lenguaje oscuuro, paradójico y exigente. El mundo no habla así.
Hay hombres triunfadores. Y cada vez más, son ellos los que imponen su estilo. En los negocios, en la universidad, en la vida social, en el deporte y en tantos otros ámbitos imponen su presencia los que saben hablar fuerte, y los que golpean duro. Son felices porque ocupan los primeros puestos.
Pero, muchas veces, detrás de tanto brillo hay una gran pobreza: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si él mismo se pierde?».
Con frecuencia la Iglesia ha repetido esta frase del Maestro. Tal vez hoy más que nunca, vale la pena reflexioonar sobre ella cuando nos están ofreciendo tantas cosas En verdad nos ofrecen el mundo. Nos quieren hacer creer que poseyendo la tierra descubriremos las claves de la vida. La gente lucha y sufre tanto por alcanzar sus metas y se hace tantas ilusiones. ¿Vale la pena todo esto?
¡Qué dura es la competencia por triunfar, por sobresalir! Y todo esto, ¿para qué? «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si él mismo se pierde?».
Muchas veces lo que sólo es un camino se ha ido connvirtiendo en un fin. Lo que sólo es un medio, se ha transformado en un ídolo. Con este simple cambio se tronchan innumerables vidas. El trabajo ha dejado de ser trabajo para convertirse en un dios, lo mismo le ha pasado al deporte, al sexo, y a tantas otras cosas. La gente gana el mundo y termina perdiéndose. Es éste uno de los rasgos más crueles de una cultura que ha entreverado todos los senderos y que, sin damos cuenta, nos ahoga.
Hay padres que dicen trabajar para sus hijos y no se dan el tiempo de conversar con ellos. Apenas alcanzan a verlos cuando ya están dormidos. Triunfan en su profesión, han sobresalido en el trabajo, pero uno se pregunta si las prioridades habrán estado bien formuladas. Al final de tanta ganancia, ¿se logró en verdad?
Hay madres a las que les duele su condición de mujer y luchan por su propia realización. Profesionales de nota agotan sus mejores energías en la oficina, y, como sus maridos, van por las tardes a arrojar su agotamiento en el seno de la familia.
Como nunca, nos encontramos con personas que han perdido su norte, que han errado el camino y dan vueltas y vueltas buscando la verdadera felicidad. «¿De qué le sirve al hombre...?».
El trabajo, los títulos, el bienestar... son caminos de realización que se nos ofrecen. En sí ellos son buenos, salvo que pierdan su condición de medios. Entonces se hacen crueles. Nos esclavizan y terminan destruyéndonos.
Estamos en la cultura de la adicción: Existen adictos no sólo a las drogas, al alcohol y al sexo; los hay también al trabajo, al deporte, al dinero, a la ciencia, al poder, a los escaparates y a tantas otras cosas. ¿Y al final, qué queda de todo eso? Es propio del adicto perder los horizontes y con ellos perder su libertad.
Por eso, hoy como nunca vale la pena repetirle al hombre y repetimos a nosotros mismos la pregunta penetrante de Jesús: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si él mismo se pierde?». La Iglesia nos invita hoy, con sencillez, a tener el coraje de jugamos la vida por algo que de verdad no nos deje vacíos.
¡Alabado sea Jesucristo!
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Grupo Apostólico Nueva Evangelización

Buena semilla

Frente a la bondad y misericordia de Dios contrasta el hecho innegable de la maldad en el mundo. ¿Cómo pueden conjugarse ambas cosas? Jesús nos ofrece la respuesta en una parábola que está preñada de rico mensaje. (Mt 13,24-30) En primer lugar, conviene corregir el título que ordinariamente se da a esta parábola. Casi todas las Biblias, así como los comentaristas y predicadores, la deforman al llamarla "parábola de la cizaña", condicionando de esta manera la lectura y su interpretación. Parece que impresiona más la cizaña que el trigo. Desgraciadamente, con todo esto se confiere a la cizaña el lugar que Jesús expresamente buscaba quitarle. Él compara el Reino de los Cielos no a la cizaña sino a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Por tanto, el título más adecuado y acorde con la mentalidad de Jesús sería: "Parábola de la buena semilla", pero nunca empobrecerla dando a la cizaña el papel principal de la obra.
El trigo, con las diferentes denominaciones que tiene a lo largo del relato, aparece siete veces. En cambio, la cizaña seis. Numéricamente, es más importante el trigo que la cizaña. Esta es la primera y fundamental enseñanza de la parábola.
"El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo". El Reino de los Cielos es la realidad terrena en su proceso de sometimiento bajo la soberanía de Dios. Podríamos decir que es el plan que Dios ha trazado para este mundo.
El primer personaje que aparece en escena es un hombre que sin duda representa a Dios. En esta parábola, como en la realidad, Dios no tiene reparos en asemejarse a los hombres para que también ellos se puedan parecer a Él. Es más, Dios se hizo hombre en Cristo Jesús a quien frecuentemente llamaban "el Hijo del hombre".
Todo lo que Dios puso e hizo en este mundo fue bueno. Incluso, "muy bueno" como concluye el relato de la creación. (Gen 1,31) Él, siendo bondad y fuente de amor, hizo las cosas sin mezcla de mal alguno. No puso una semilla cualquiera sino la buena. (kalón) Mt 13,24 La mejor semilla que dejó caer Dios en el campo del mundo fue su propio Hijo, el amado de sus complacencias que, como toda semilla, tuvo necesidad de morir en una cruz; para una vez resucitado, ser trigo transformado en pan de vida eterna para que quien coma de él no perezca sino que tenga vida eterna.
Según la interpretación de Jesús, esta buena semilla son los hijos del Reino, es decir, quienes viven sometidos a la autoridad del Rey, que es Dios mismo.
El texto notifica la pertenencia del campo: No es de otro sino del mismo sembrador. Él no es un asalariado que trabaje para otro, sino para sí mismo. Todo agricultor ama profundamente su tierra como parte de sí mismo. Cualquier cosa que le suceda, le afecta directamente. En consecuencia, Dios ama al mundo porque es suyo, obra salida de sus manos. No pertenece a nadie sino a Él.
"Pero, mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sobresembró cizaña en medio del trigo y se fue".
Todo estaba bien hecho... "pero" sucedió algo fuera de los planes originales: Los hombres encargados de cuidar el campo se durmieron. La Biblia de Jerusalén edición española, traduce: "mientras su gente dormía". Sin embargo, el pronombre posesivo "su" no existe en el original griego ni en la Biblia de Jerusalén edición francesa, ya que los hombres de Dios no se duermen sino que están siempre vigilando y son responsables de la misión que les fue encomendada.
Estos hombres que se duermen representan a quienes no se ocupan ni se preocupan por el mundo y lo que en él sucede. Son irresponsables. No se interesan ni advierten lo que acontece más allá de ellos mismos. Pasan dormidos por este planeta. Para ellos "la vida es un sueño", sólo que nunca van a despertar porque son cadáveres ambulantes que no tienen vida, ni menos son capaces de transmitirla. Su pasividad los alía a las fuerzas del mal. Son cómplices silenciosos, dejando campo libre a la acción del enemigo.
Aquí entra en escena un tercer personaje, misterioso e incógnito, pero real. Jesús lo identifica con el Diablo. Notemos que no tiene iniciativa propia sino que simplemente reacciona frente a la siembra. Es significativo también el notar que actúa solo. No cuenta con siervos ni con gente que le ayude. Es enemigo no tanto de los hombres o del campo, sino del dueño del terreno. Su ataque no se dirige sino al sembrador, sabiendo que cuanto perjudique al cultivo repercute en su dueño. Es curioso que el enemigo se aparezca ocasionalmente al sembradío. Vino solamente para la nefasta tarea que se había propuesto, e inmediatamente se retiró.
El texto griego es de una riqueza tal, que resulta imposible traducir el versículo 24. Cuando se habla de que el agricultor "sembró", se usa el verbo "speiro", mientras que tratándose de la acción del enemigo se coloca el prefijo "epi" al mismo verbo: "epispeiro". Este prefijo significa "encima, sobre"; dando a entender que es la parte externa de algo. Por tanto, la cizaña no fue sembrada dentro de la tierra sino sobre la tierra para dar a entender que no tiene raíces profundas. Está de manera superficial, y, por tanto, sin consistencia.
Además, la cizaña está en medio del trigo. El mal no subsiste solo, siempre está dependiendo del bien. Tan es así, que si por un imposible el bien no existiera, el mal dejaría igualmente de ser y, por tanto, de actuar. Desde el principio se nota esta subordinación. La cizaña está en el hueco que dejan las espigas. El mal es ausencia del bien.
El enemigo no estaba en el campo. Simplemente vino una vez y luego se marchó. Él no permaneció en el mundo porque allí no tenía casa. Sólo traía un propósito: Sobresembrar la cizaña. Habiéndolo hecho, desapareció furtivamente.
Pero cuando brotó la hierba e hizo fruto, apareció entonces también la cizaña.
El texto habla primeramente del proceso de la buena semilla, que al germinar y comenzar a crecer se convirtió en una hierba que luego dio su fruto. La buena semilla no podía sino fructificar. En cambio, por su parte la cizaña sólo surge cuando hay trigo. Nunca antes. No aparece sino junto al bien y siempre dependiendo de él.
La cizaña a la que se refiere el texto es seguramente el "lolium temulentum", que es toda clase de hierbas nocivas a la agricultura que ahogan el plantío y le roban el agua y el abono. Estos herbajes, en su comienzo tienen gran similitud con el trigo, por lo que no es fácil identificársele como tal, precisamente por su gran semejanza. Esto revela otra realidad más profunda.
En su comienzo el mal se parece y hasta puede confundirse con el bien. Poco a poco y hasta que la buena semilla da sus frutos es cuando la maldad se desenmascara porque ella no puede producir frutos buenos. El mal no se puede identificar sino frente a un bien. En palabras también del Evangelio, lo que distingue un árbol bueno de un árbol malo, son los frutos.
Pero los siervos del amo le dijeron: "¿Señor, acaso no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que existe cizaña?". Aquí aparece otra vez la partícula griega "de"="pero", que expresa la idea de una situación no sólo diferente sino hasta opuesta a la anterior.
En el escenario aparece un nuevo grupo de personajes a quienes se les llama "los siervos" y que por ningún motivo hay que confundir con "los hombres" dormidos del versículo 25a. Estos, sin duda, siguen dormidos. Los siervos, percatándose del grave problema existente, forman un coro que a una sola voz cuestionan al amo.
Angustiados por la aparición de la cizaña desconfían del dueño del campo a quien le hacen una pregunta que más bien parece un reclamo. Esto se acentúa con la partícula interrogativa "ouji" que se usa en griego cuando el interrogante espera una respuesta negativa.
En el fondo de su corazón sospechaban del amo, y, por tanto, lo hacen responsable del problema. Pensaban que la simiente no había sido de buena clase o que tal vez se había mezclado con alguna plaga.
Estos siervos representan a quienes culpan a Dios de la maldad existente en el mundo o por lo menos piensan que Él lo permite. Son quienes no pueden conciliar la existencia de un Dios bueno y al mismo tiempo la maldad en la sociedad. Están tan impresionados, que se angustian y buscan respuesta al grave problema de la presencia y origen del mal en el mundo. Sin embargo, su ansiedad los hace miopes, incapaces de descubrir el trigo que ya ha brotado. En su intervención nunca aluden a él.
Jesús se está enfrentando a la extendida mentalidad de los que piensan que Dios, o ha fomentado la maldad en el mundo o es cómplice pasivo con la injusticia y la mentira.
El Dios revelado por Jesús nunca ha permitido ni consentirá el mal. Él jamás se alía a las fuerzas de maldad, ni aún con el objeto de sacar bienes mayores, ya que ningún fin, por más noble y alto que parezca, justifica los medios. Si Dios permitiera el mal iría en contra de su propio ser. Lo único que Dios ha hecho es confiar el mundo a los hombres, los cuales se durmieron mientras su enemigo sembró cizaña. Su única responsabilidad fue exceso de confianza. Pero él les contestó: "Algún enemigo-hombre ha hecho esto”.
Los atribulados siervos que se habían equivocado en su diagnóstico también van a errar en la solución que proponen. Están angustiados porque la cizaña se les ha metido en su ser. La dificultad más grande está dentro de ellos mismos. Por ello, su visión es muy parcial y limitada. Están tan agobiados por la cizaña que ni siquiera se han percatado de la presencia del trigo que ya ha brotado. Lo único que buscan es extirparla con cualquier medio. Están tan atormentados por ella, que a toda prisa quieren tomar la guadaña o blandir el machete para arrancarla.
El Amo no deja que sus siervos arranquen la cizaña: "No. No sea que al arrancar la cizaña arranquéis el trigo". En ocho días terminamos leyendo como la cizaña amarrada en gavillas, el Amo la transforma en combustible para cambiar el trigo en Pan de Vida.
Te invitamos a ver en nuestra página web, www.jesusestavivo.org.mx la Misa del domingo de las 9 de la mañana en Catedral; la misa en la Parroquia de San Pedro de las 9 de la mañana, en Las Rosas la Misa de Sanación y la Misa del Padre Miguel Contreras en Ciudad Hidalgo. En Blooger tenemos nuestras seis columnas diferentes publicadas en los tres principales diarios de Morelia. La dirección para encontrarlas es: jesusestavivoenmorelia.blogspot.com También nos puedes localizar en Twitter donde están nuestras columnas, pero ahí puedes hacer comentarios, críticas, sugerencias y todo lo que se le parezca. Su dirección es: twitter.com/jesusestavivo
¡Alabado sea Jesucristo!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
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Problemas cardíacos

Mario, hermano de comunidad, da testimonio de la sanación de su hijo: Francisco Sebastián nació el 18 de septiembre del 2003 con problemas de enfisema pulmonar, una fisura en la vena aorta y serias dificultades del corazón. Al nacer estuvo varios días en terapia intensiva. Las probabilidades de vida eran mínimas y teníamos que esperar a que muriera. Se decidió trasladarlo a la mejor clínica de Morelia con la ayuda económica del papá de mi esposa. Ahí dura 19 días en terapia intensiva en recuperación de sus pulmones, ya que de su corazón y vena aorta no había nada que hacer. Después de darlo de alta de su problema de enfisema pulmonar, en Morelia no había médico que lo operara, ni había equipo para la cirugía del corazón. Es trasladado a Guadalajara y analizan sus estudios. Permanecí en oración durante todo el viaje ida y vuelta. Llevaba el corazón contrito, despedazado, agobiado. Ya no podía con la carga, como alguna vez mi madre me entregó a Dios. Con el mismo amor de madre a hijo, yo le entregué de padre a hijo mi bebé a Dios.
Mi hijo mostraba mucha fuerza y unas ganas enormes de vivir, me decía con sus ojos: “papi, échale ganas. Yo estoy saliendo adelante. No pienses mal, nos va a ir bien, vas a ver que sí”. Las enfermeras decían: que ganas tiene de vivir este niño. Al día siguiente voy a la oración a Las Rosas, me despedazo. Voy ante el Santísimo y le pido por mi hijo. Le decía al Señor: “Tú me lo diste para unirme más a ti, para acercarme más a ti. No creo que te lo vayas a llevar. ¡Te lo entrego, ya no puedo más!”. Ese mismo día revisan los estudios y confirman la operación.
De las 5 a las 7 de la tarde permanecí en una fuerte oración de fe confiando en que el Señor me lo iba a sanar, ya que es mi más fiel amigo. Confié en él, en nadie más. El está siempre conmigo y no me pide nada a cambio. Si ya me lo había sanado de enfisema, ya no se lo iba a llevar.
Aquí en Morelia los doctores dijeron que con mi hijo no se podía hacer nada. Tuve que firmar un papel donde yo me hacía responsable de la salud de mi hijo porque los médicos no me lo querían soltar. Tenía que esperar a ver que pasaba. Todo se inclinaba a que mi hijo se iba a ir, porque aquí no había quien lo operara.
Por las enfermedades que tenía mi hijo, con el traslado y todos los estudios que le hicieron, mi pequeño estaba muy desestabilizado y bajo de peso y los médicos dijeron que tenía que subir de peso pues así no podría resistir la operación. Francisco estaba entubado por la boca, por los poros de la nariz, tenía su casquito de oxígeno. De tantas vacunas, de tantas vitaminas que le pusieron por sus venitas, a mi bebé le poncharon todas las venas. Le tocaba su piecito y lo escondía entre su pancita. Cuando estaba en la incubadora y lo tocaba para motivarlo con palabras y lo acariciaba, escondía los pies, se hacía bolita pues pensaba que lo iban a picar. Por esta causa le hicieron una fisura en el cuello para meterle un catéter directo al corazón porque el bebé ya no podía más con los piquetes. Tenía su catéter en la vena aorta para recibir el suero.
Los médicos volvieron a revisar los estudios y al bebé y determinaron que el bebé se tenía que operar porque la sangre se le está saliendo por la fisura y el corazón está recibiendo sangre nomás en la mitad. Medio corazón se le estaba inflando. Sus uñas se estaban poniendo moradas.
Al día siguiente, jueves, me llama mi esposa por teléfono y me informa que estando en la preparación para la operación, nuestro bebé ya había sanado. Me dice Mónica que la fisura de 3 milímetros se había cerrado. No había médicos que le hicieran la operación, ni medicina que lo sanara. ¿Quién fue? Mi verdadero y fiel amigo, mi Jesús de Nazaret que está vivo. El que siempre escucha la oración y responde al corazón contrito.
Los médicos dijeron que les habían cambiado al niño, ese niño no era el que se había internado días antes, era otro. Francisco estaba sonriente, lo acariciaban y se dejaba tocar. Los doctores dijeron que es el milagrito del Seguro de Guadalajara, porque de un día a otro el niño cambió sin operación.
La fisura tenía tres milímetros de abierta y cuando me lo dieron de alta tenía medio milímetro, se le cerró. Ahora mi hijo está perfectamente bien, creciendo, engordando, está muy alegre. El papá y la mamá estamos felices para gloria de Dios. Estamos creyendo cada vez más en él por lo que hizo en nuestro hijo y por lo que ha hecho en mí.
Esta sanación ha convertido a toda mi familia. Jesús me dice que así como pedí por mi hijo, así mismo pida por mi esposa. Esto nos lo dio Dios para que nos convirtamos todos a él en este tiempo que es el paso de la muerte a la vida. Dios se ha manifestado de una manera maravillosa y única.
Dentro de mí hay un agradecimiento muy fuerte hacia Dios. Quiero divulgar a todo el mundo lo que Jesús vivo hace. Pido que todos crean en Dios en sus necesidades. En cualquier situación que se les presente, no hay ser humano, no hay dinero que ayude como El. Pídanle a Dios lo que necesiten y se los dará. Además es gratis, saben, ¿cuanto cobra? Ni un centavo. En lo personal les pido que se inclinen a El y a nadie más. Lo que Jesús promete lo cumple, hay que pedir con un corazón contrito y con fe, que El quiere hacer maravillas en los cansados y abatidos.
Cuando llevamos a nuestro hijo a consulta por una tos que tenía el médico que nos atendió se quedó completamente asombrado, no podía creer que Francisco estaba realmente sano, se sumó a los médicos de Guadalajara que dijeron que él es un milagrito, fue sanado sin ser operado. Esto nos recuerda la cita que dice: “no lo sana hierba ni emplasto alguno sino tu Palabra Señor Jesús, ¡que todo lo sana!”.
El lunes siguiente en la oración de las 5 de la tarde en el templo de Las Rosas, durante la oración de invocación al Espíritu Santo, nuestro hermano recibió el don de lenguas. Ahora Mario alaba a Dios en lenguas con su hijo en brazos, bendice a Dios en lenguas y le agradece los favores recibidos en lenguas. Que lo que pasó en su familia y en él pase en tu familia y en ti que crees que Jesús es el mismo de ayer, es el mismo hoy y es el mismo siempre. ¡Jesús te quiere sano!.
¡Alabado sea Jesucristo!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
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