jueves, 8 de abril de 2010

Jesús está vivo

Estos testimonios llegaron al P. Emiliano Tardif y los transcribimos tal como llegaron: Asistí al seminario de Renovación más bien por acompañar a mi señora; pero día tras día, a medida que escuchaba los distintos temas que se desarrollaban, fui entregándole mi corazón al Señor para que sea el único morador.
Le entregué un corazón enfermo pues no hacía mucho tiempo fui victima de un poderoso infarto y a partir de entonces mi vida se llenó de incertidumbres. Presa de una fuerte arritmia fui internado por segunda vez, pero al volver a la vida cotidiana nuevamente la arritmia me azotó sin cesar. Fue entonces que decidí abandonar el tratamiento médico y entregarme enteramente al Señor.
Cuando vino el Padre Tardif, durante los días de asamblea notaba que mi corazón mejoraba paulatinamente; hice algunos desarreglos en comidas y hasta esfuerzos físicos y el resultado siguió siendo mejoría.
Pocos días antes de escribir este testimonio, mientras dormía sentí como si me tomaran el dedo pulgar de mi mano derecha y lo pusieran sobre brasas; esto me pasó tres veces en forma alternada. Al comprobar que no se trataba del piquete de algún insecto, me quede con la duda de qué podría ser. Al despertar por la mañana y proceder a controlar mi arritmia, con profunda sorpresa noté que mi corazón funcionaba perfectamente. De esto hace ya varios días, y en ningún momento ni el mayor esfuerzo fisico pudo alterar el buen funcionamiento de mi corazón, para gloria del Señor.
-Nos dirigimos a usted con el mayor de los respetos para manifestar y testimoniar lo siguiente: Somos una familia católica y por razones de trabajo radicamos desde hace tres años en esta ciudad. Este desarraigo y la difícil ambientación provocaron en nosotros serios problemas nostálgicos que, de una u otra manera, repercutieron en el seno de nuestro hogar, afectando nuestra armonía.
Por otro lado, la menor de nuestras hijas padecía, según diagnóstico médico, "intolerancia a la lactosa" y estaba impedida, lógicamente, de consumir alimentos derivados de la leche. Además otros alimentos no le eran recomendados, pues repercutían en sus intestinos provocándole una continua diarrea (de 4 a 14 deposiciones por día). En consecuencia su alimentación era a base de soya y con un régimen especial controlado por un médico gastroenterólogo de niños y dos médicos pediatras. En varias oportunidades se le tuvo que administrar suero, por la probabilidad de deshidratación. Su modo de vida era una continua negación a los normales deseos de los niños a consumir golosinas o dulces.
Comenzamos a asistir a las Misas carismáticas y pronto nació una extraña corriente de fe, de necesidad de estar allí en la Iglesia, hasta que una noche, en una misa nuestra hija de 4 años recibió la sanación a sus problemas de incontinencia de esfínteres. Pronto su vida comenzó a cambiar por completo, su alimentación se transformó en normal, con las precauciones necesarias en un principio, y hoy podemos decir con alegría que gracias al Señor nuestra hija está curada.
Pero esto no termina aquí, puesto que esta demostración de la presencia viva de Nuestro Señor nos ha llevado a toda la familia a unirnos mucho más, a encontrarnos espiritualmente con otros hermanos, aunque sean desconocidos, y lograr esa compañía que necesitamos al estar lejos de nuestra provincia. Es tanta nuestra necesidad de agradecer a nuestro Señor toda la bondad que derramó en nosotros que participamos en familia todos los momentos de la Misa y sus continuas enseñanzas de una mejor vida espiritual. Ya hicimos el seminario, recibimos el bautismo en el Espíritu y todo esto para gloria de Dios.
Le saludamos muy atentamente y rogamos su bendición.
-Quiero dar testimonio del poder de Dios y de cuánto ama nuestro Dios a su pueblo; quiero, a través de palabras llegar a las personas que lean esto, para que en todas partes se proclamen maravillas de nuestro Padre.
Sufrí un accidente con un tren; tuve fracturas en las dos piernas y en la izquierda tengo la consecuencia más grave que es no poder flexionarla, y además me quedó unos 3,5 cm a 4 cm más pequeña. En una Palabra de Conocimiento Evaristo dijo que había una persona que tenía una pierna más corta que otra y que el Señor por la noche le alargaría esa extremidad.
¡Gloria a Dios y alabanzas a su nombre, ya que para El no hay nada imposible! ¡Bendito sea nuestro Dios y Salvador, que atiende todas nuestras necesidades y escucha todas y cada una de nuestras súplicas!
La curación la recibí justo 8 años después. Todavía no he logrado flexionar la pierna izquierda. Por lo tanto, oren para que el Señor se apiade de mí y logre la total curación. ¡Gloria a Dios!
Te invitamos a ver en nuestra página web www.jesusestavivo.org.mx la programación de nuestras producciones por televisión en vivo. Estas son algunas: los domingos a las 18:00 horas “La Palabra en la Z radio”, los lunes en el templo de El Carmen oración por los enfermos a las 17:00 horas, los miércoles a las 21:00 horas oración por tus enfermos. Manda tus peticiones para que en todo el mundo se ore por la salud de tus enfermos, la dirección es: lapalabra@jesusestavivo.org.mx
¡Alabado sea Jesucristo!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
Grupo Apostólico Nueva Evangelización
aurelio@jesusestavivo.org.mx