miércoles, 9 de junio de 2010

Señor, muéstrame tus caminos

Empezamos nuestra lectura reflexionando sobre algo que seguramente ya pasó en nuestras vidas. A veces pedimos algo a Dios y el nos lo da, pero otras veces pedimos otras cosas a Dios y el cambia nuestro pedido por otro, con otras ocasiones, pedimos y pedimos alguna cosa a Dios y el no la concede ¿Por qué?
Ustedes ya tuvieron esta experiencia de un Dios que responde nuestro pedido, de un Dios que muchas veces responde de manera diferente nuestros pedidos y de un Dios que no nos da lo que pedimos, parece que ya pasamos esas experiencias y esta día preguntamos: ¿por qué?, ¿dónde está el secreto?, ¿dónde esta la esencia, la respuesta del porque a veces Dios dice si y a veces responde diferentemente y a veces dice no? Leamos la Palabra, porque la Palabra es vida, es luz y aquí encontramos la respuesta a esta pregunta que a veces nos deja inquietos y a veces nos desconcierta.
Consideremos a Moisés un hombre maravilloso, amigo de Dios que constantemente iba al Señor para pedirle algo, que llevaba pedidos del Faraón y que llevaba los pedidos de Aarón su hermano, de su hermana María enferma, y también los suyos propios.
Analicemos rápidamente estos cinco pedidos de Moisés, los encontramos todos ellos en el libro del Éxodo, capítulo 32 y 33, la Palabra de Dios dice así: Moisés dijo al Señor: “Señor si en verdad encontré gracia frente a ti, muéstrame tu camino”. ¿Que pide Moisés? “Señor, muéstrame tus caminos” ¿No conocía él, bien los caminos del desierto? ¿No tenía 40 años viviendo ahí? había pastoreado ovejas conocía el oasis, había transitado las rutas de caravanas.
Moisés conocía el desierto desde hace 40 años que vivía en él, pero ahora es diferente. Antes Moisés cuidaba ovejas, antes llevaba un rebaño, antes pastoreaba animales, ahora se trataba de conducir un pueblo, de llevar personas libres, dignas y Moisés pensó: llevar un rebaño, llevar animales, no es lo mismo que llevar un pueblo, no es lo mismo que conducir hombres y mujeres, no es lo mismo, ellos tienen dignidad, merecen respeto son libres, no puedo manipularlos. A las ovejas las metía al redil y las soltaba cuando quería, las trasquilaba cuando quería, pero un pueblo no es lo mismo merece respeto. Moisés está dando un paso nuevo en la vida y por esto dice: “Señor, muéstrame tus caminos, muéstrame tus criterios, muéstrame tus valores, Señor muéstrame como conduces a tu pueblo, muéstrame porque yo no sé”.
Y Dios le enseñó a Moisés como conducir a su pueblo, como guiarlo a la tierra prometida, Dios respondió al pedido de Moisés y gracias a esto el fue el guía que llevó al pueblo hasta las puertas de la tierra prometida.
¿Cuál fue el primer pedido? “Señor, muéstrame tus caminos” ¿Tú pedirías esto a Dios esta día? debes conocer los caminos de Dios, ¿o ya los conoces?
Levantemos los brazos y pidamos al Señor, pues sabemos que este pedido es escuchado, muéstrame tus caminos, para dirigir a mi familia, guiar la parroquia… Señor muéstrame tus caminos para guiar a mi familia, mi vida, para el futuro de mi existencia, ahora no se que debo hacer, digamos muy fuerte al Señor “Señor, muéstrame tus caminos”.
Dios había perdonado al pueblo gracias a la intercesión de Moisés, quien expuso su propia vida, su vida eterna con tal de que Dios perdonará a su pueblo. “Perdónanos Señor si no me arriesgo, te pido el libro de la vida que tu escribisteis”.
Y Dios perdonó a su pueblo gracias a la valiosa intercesión de Moisés, Dios dijo a Moisés: “Moisés levántate sal de aquí y ve al país que te mostré, al país que prometí a Abraham, Isaac y Jacob, levántate sube y camina rumbo a la tierra prometida”
Y Moisés se quedó pensando y dijo: ¿Que suba con este pueblo de necios, que vaya con ellos? No Señor eso no, ven con nosotros o no me muevo de aquí. Que bella, que hermosa reacción la de Moisés. Dios le dijo: “Sube, camina”, pero Moisés respondió “No, solo no, ven con nosotros o no salgo de aquí”. Se sentó en una piedra y Dios dijo: Bien, enviaré un ángel delante de ustedes, él ira con ustedes. No, no eso no fue lo que me dijiste en la zarza, cuando te me revelaste en el Monte Horeb en medio de aquella Zarza, que ardía y no se consumía, yo dije que no quería ir y me dijiste “Estaré contigo”. Por esto Señor ven conmigo, no me mandes un ángel. Y Dios explica: “Ve Moisés, ustedes son tan necios, tan pecadores que si nuevamente me ofenden, mi ira se encenderá, mis siervos me enfurecerán y yo los destruiré, es mejor que vaya este ángel, que es muy bueno, con él no correrán riesgo ni peligro, además de esto Moisés, él tiene poder suficiente para hacerlos vencer todas las batallas, para conquistar la tierra prometida, anda Moisés ve con mi ángel.
Y Moisés. No, no Señor, no me basta tu ángel, te quiero a ti en persona y si no vienes personalmente, de aquí no nos movemos, aquí nos quedamos a la sombra de este momento, tu monte Santo, el monte de alianza, al monte Horeb de aquí no salimos, queremos que tu vengas Señor. Vean que lindo es el diálogo de Dios con Moisés, un amigo que habla con su amigo, entonces Dios cede y dice: “Está bien, ¡iré contigo”!
¿Qué debía haber hecho Moisés? levantarse, tomar su cayado levantar el campamento y emprender el camino rumbo a la tierra prometida, pero saben lo que respondió cuando Dios dijo: “Iré contigo”. -No, No Señor no quiero que vengas conmigo sino con nosotros. Esta es la oración de Moisés, no basta para Moisés, no le es suficiente que Dios vaya con él, no quiere un Dios personal, sólo para sí, quiere un Dios para todo el pueblo y cuando Dios dijo: “voy contigo” responde “No basta Señor o vienes con todo el pueblo o no voy”.
¿Saben lo que hizo Dios? Se manifestó como columna de fuego durante la noche y una nube durante el día acompañó permanentemente al pueblo, 24 horas al día por 40 años en su travesía por el desierto, Moisés no quería un Dios para sí, quería un Dios para todo el pueblo no quería que Dios fuera con él sino con todo su pueblo.
¡Ah! si fuéramos capaces de pedir esto, “ven con nosotros Señor”, a veces sólo pedimos para nosotros mismos, Señor ven conmigo, Señor ven acompáñame, Señor cuídame, cúrame. En el día en que ampliamos nuestro horizonte, el día en que tomamos conciencia de que somos una familia, un pueblo, diremos: “Señor ven con nosotros, Señor acompáñanos, cuídanos este día, el Señor responderá a nuestro pedido, porque a esta petición el Señor siempre responde”.
Pidamos a Dios en este momento que venga con nosotros, no conmigo solamente sino con toda la familia, que venga con tu esposo, con tus hijos, con la suegra, que venga con los que tienen un problema en su familia, con aquel con quien tu no le hablas, con aquel que tu no perdonas, dile: Señor ven con nosotros, no quiero que vengas sólo conmigo, Señor no me basta con que estés en mi corazón, ven con nosotros, con toda mi familia, con toda la parroquia, con toda la comunidad, ven Señor con toda la Renovación, con toda la Iglesia, Señor, Señor ven con todo el pueblo, ven con nosotros, no quiero caminar contigo solo, quiero que camines con nosotros que vengas con nosotros Señor. Este fue el tercer pedido de Moisés.
Un día Dios estuvo a punto de destruir al pueblo de Israel, ¿Por qué? Porque hicieron un becerro de oro, habló con Moisés que estaba en la cumbre del monte, diciendo: “Desciende porque tu pueblo que sacaste de Egipto pecó”.
¿De quién era el pueblo, a quién pertenecía? A Dios, quien llamó a Abraham, Isaac y Jacob, ¿Quién fue? Dios. ¿Quien había hecho una alianza con este pueblo? Quién dijo: “Yo seré tu Dios y tu serás mi pueblo”. Dios. ¿De quien era el pueblo? de Dios pero? ¿Qué dijo Dios? desciende porque tu pueblo pecó, aquel pueblo que sacaste de Egipto, tu lo sacaste Señor con mano fuerte. Pero Dios ya no quiero nada con Israel, Dios dijo, ya no es mi pueblo, Moisés es tu pueblo. Yo voy a acabar con él, voy a destruirlo. Pero Moisés intercedió y le dijo: Señor no es mi pueblo, es tuyo y no puedes destruirlo, no puedes acabar con lo que te pertenece, Señor.
Gracias a esta intervención, Dios perdonó a su pueblo y este fue salvo, por esto la petición de Moisés es muy inteligente, “Señor considera que este pueblo es tuyo, no vuelvas a repetir Señor que este pueblo es mío, no vuelvas a rechazar a tu pueblo como si fuera mío. ¿Qué pide Moisés? pide a Dios algo muy simple “Señor no te olvides que este pueblo es tuyo y no mío, yo no lo compré, yo no lo llamé, no lo liberé, no hice una alianza con él, fuiste tú Señor quien hizo todo esto.
¿Será entonces que Moisés no amaba al pueblo de Israel? Sí lo amaba y era tanto, que no se apropiaba de él. Pero decía: Este pueblo sólo tiene un dueño, un sólo Señor y este es el Señor Yavhé de Israel. Es libre, nada me debes, no me pertenece, no es mío, Israel sólo pertenecerá al Señor tu Dios y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y solo a él servirás porque él es tu dueño, no soy yo, a mi no me debes nada, porque nada hice por ti, el Señor hizo todo, fue él quien te llamó, fue el quien te sacó de Egipto, quien hizo una alianza contigo. Israel es el pueblo de Dios no es el pueblo que pertenezca a ningún hombre.
Dios escuchó a Moisés y jamás volvió a hablar, no, Dios dirá siempre: “Tu Israel eres mi pueblo, no me arrepiento de mis dones, tu serás mi pueblo eternamente”.
Este es Moisés, aquel que sabe desprenderse de lo que ama, porque en las manos de Dios esta mejor que en las suyas propias. Veamos donde estaría mejor tu familia, en las manos de Dios o en las tuyas propias, dónde estará mejor tu propia vida en las manos de Dios o en las tuyas propias. Padre, donde estará mejor tu parroquia en tus manos o en manos de Dios.
Donde estará mejor la Iglesia en manos humanas o en las manos de aquel que dio su sangre para convertirla en novia engalanada preciosa, sin mancha y sin arruga. Dónde estará mejor nuestra sociedad en las manos de un partido o de tal o cual sistema o en las manos de Dios.
Digámosle: Señor este pueblo es tuyo, esta familia es tuya, no es mía, Señor la Renovación es tuya, Señor no es mía, la Iglesia es tuya completamente, diste la vida por ella, tú la compraste al precio de tu sangre, Señor esta es tu iglesia, no es mía, este pueblo, esta sociedad no son míos Señor, sino tuyos, ten misericordia de la obra de tus manos.
Escucha hoy domingo por la Zeta radio, 96.3 FM estéreo y 1340 AM digital, “La Palabra”, a las 18:00 horas. En este programa de evangelización católica tenemos la proclamación de la Palabra de Dios y oración por la salud de los enfermos. Cuarenta y cinco minutos de bendiciones derramadas en los que viven el mensaje de salvación-sanación.Visita nuestro sitio web: www.jesusestavivo.org.mx donde podrás consultar y bajar libros de Conchita Cabrera de Armida, Milagros del Padre Pío, La Virgen María, P. Ricardo Zimbrón Levi M.Sp.S., Angeles y Demonios, Nueva Evangelización, Testimonios de Sanación, Milagros Eucarísticos y ¡todo lo que se le parezca! Mañana lunes a las cinco de la tarde estaremos en la oración por los enfermos en el templo de El Carmen donde Jesús Eucaristía sigue haciendo prodigios igual que los hacía hace dos mil años. Lleva a tus enfermos y dense cuenta que la gracia de Dios ha sido derramada en todos nosotros por su Santo Espíritu que se nos ha dado, ¡que ya tenemos! Señor Jesús, ¡sana a tu pueblo que es obra de tus manos!
La misa de hoy domingo que celebra Monseñor Rafael Chávez Ponce de León en el templo de San Pedro a las 9 de la mañana, se transmitió en la televisión en vivo en nuestro canal: www.jesusestavivo.org.mx El programa “La Palabra” que se transmite en la Z radio 96.3 FM estéreo y 1340 AM digital lo transmitimos también en vivo en la televisión a nivel mundial a las 18:00 horas. La oración por la salud de los enfermos que tendremos mañana en el templo de El Carmen a las 17:00 horas también será llevaba a la televisión en vivo a nivel mundial, lo mismo que la Eucaristía con la que terminamos nuestra oración. Todas estas actividades quedan grabadas en nuestros archivos y las podrás ver las veces que quieras
¡Alabado sea Jesucristo!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE DE HOY
Grupo Apostólico Nueva Evangelización

1 comentario:

Leonel Bravo dijo...


Señor Jesus:

gracias por mostarnos tus caminos mediante tu palabra, eres vida y salvación para nuestras almas, tan solo queremos hacer tu santa voluntad y agradarte para que nuestro amor por ti crezca cada día.

Ilumina mi vida y la de mis hermanos, llévanos por tus caminos, te amamos y te necesitamos siempre. Por siempre juntos Jesus.