miércoles, 9 de septiembre de 2009

El ciego de Jericó

Hay pocos pasajes que revelan de una forma tan sistemática los pasos que hemos de dar en la vida cristiana para terminar siguiendo a Jesús durante todo el camino. Me estoy refiriendo al Evangelio de Marcos, dice la Palabra de Dios así: «Llegan a Jericó, y cuando salían de Jericó, acompañado de sus discípulos, y de una gran muchedumbre, el hijo de Simeón, Bartimeo un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazareth el que pasaba, se puso a gritar: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí, muchos le increpaban para que se callara pero el gritaba mucho más fuerte. Hijo de David ten compasión de mí. Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo, llamaron al ciego diciéndole, ánimo, levántate, te llama, y él arrojando su capa dio un brinco y vino a donde estaba Jesús. Jesús dirigiéndose a él le dijo: «Que quieres que te haga» el ciego le respondió, Maestro que vea. Jesús le dijo ve, tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista y en seguida se puso a caminar con él.» 10,46
Que maravilloso es poder describir lo que aquí está pasando, no solamente el milagro que manifiesta el poder y el amor de Jesús, sino la profunda enseñanza que aquí está encerrada. Cuando el evangelista Juan narra los milagros no los llama milagros los llama signos, o señales, porque no son solamente manifestación de poder sino de una enseñanza que el Señor quiere dejarnos, ¿Cual es la enseñanza que está aquí? aquí esta nada menos que los pasos fundamentales que debemos dar todos los cristianos para seguir al Señor. Pero analicemos uno por uno los detalles:
En primer lugar dice el vercículo 46, llegan a Jericó. Y allí literalmente hay un punto y dice: cuando salían de Jericó. Los acontecimientos no pasaron al entrar Jesús a Jericó, sino al salir, esto nos revela un detalle, ¿por qué el ciego no clamó cuando Jesús iba entrando a la ciudad siendo que el lugar en que el ciego se encontraba era el mismo?, a la orilla del camino. A la entrada de la ciudad. ¿Por qué el ciego empezó su clamor cuando Jesús salía y no cuando entraba a Jericó? Porqué es necesario dar primero ese primer paso. Cuando Jesús entró a la ciudad de Jericó no era más que un desconocido, era como uno de tantos que entraban, si el ciego algo hizo fue extender la mano para pedir una limosna, como a todos los que entraban. El ciego no había tenido conocimiento todavía personal de Jesús por eso no clamó cuando el Señor entró, Pero como el ciego en la puerta de la ciudad de Jericó estaba escuchando los comentarios de los que iban saliendo, comentarios que hablaban acerca de lo que adentro de la ciudad estaba aconteciendo con la llegada de ese hombre llamado Jesús. Hablaban de paralíticos, hablaban de sordos, hablaban de leprosos, y hablaban de ciegos sanados. Y el ciego escuchaba todo eso y lo asociaba con un nombre: ¡Jesús!
Cuando al oír que mucha gente salía pregunto, ¿Qué pasa? y le dijeron es Jesús quien se va de la ciudad. Entonces el ciego ahora si puede gritar y exclamar «Jesús, hijo de David ten piedad de mí» te vas de la ciudad y me dejas ciego. Hermano ya distinguiste el primer paso, tu no puedes clamar al Señor si no lo has conocido antes quien es el Señor.
El primer paso es escuchar acerca de lo que el Señor puede hacer. ¿Ya escuchaste tú lo que el Señor puede hacer o está haciendo no en otra ciudad sino en la nuestra, aquí en Morelia, en el templo de Las Rosas? El Señor está sanando, el Señor está perdonando, el Señor está transformando, el Señor está liberando, el Señor está cambiando. Y sólo los que están escuchando lo que el Señor es capaz de hacer, se atreven a pedir algo, «Señor hijo de David ten piedad de mí». Es el primer paso, oír de lo que el Señor es capaz de hacer, para clamar, luego, para que lo haga en nuestra vida. Pero adelante el Señor nos sigue instruyendo. Dice la Palabra de Dios que el ciego gritaba con insistencia, pero que muchos le increpaban para que se callara, muchos intentaban callarlo, no dice la Palabra de Dios que fuera uno, dice que eran muchos. Cuando la Biblia dice muchos se refiere precisamente a eso, a muchas cosas, al ciego los que querían callarlo eran muchos hombres, pero muchas veces nuestro clamor se calla por muchos problemas, por muchas necesidades, por mucha dudas, por mucha vergüenza, por muchos prejuicios, cuantas veces se ha visto en la Iglesia cuando estamos en la celebración que quieren clamar y la vergüenza no los deja clamar. Cuantas personas acallan el grito que sale de su corazón por muchos complejos, por mucha comodidad, incluso por muchos pecados, muchos querían callar este clamor del ciego, muchos quieren callar nuestro propio clamor, muchas cosas en la vida nos van tratar de decir que eso en mentira, muchos le decían: cállate que Jesús no te va a oír. O cállate que el Señor ya te oyó, pero el ciego nos enseña lo que hay que hacer. Dice la Palabra literalmente: ¡El gritaba mucho más fuerte! Cuando son muchos los que quieren callar el clamor, hay que gritar mucho más fuerte que esos muchos, cuando el mucho dolor te quiera callar tu confianza en el Señor, clama y confía más que tu mucho dolor, cuando las muchas ofensas quieran callar el amor que hay en tu corazón, sigue amando mucho más que las muchas ofensas.
El siguiente paso en la vida cristiana, es la hora en que nos quieran callar, pero el ciego de Jericó nos enseña que en lugar de guardar silencio debemos clamar mucho más que esos muchos que quieren callar nuestra voz. Pero esto es apenas el segundo paso. Vamos a pasar al vercículo 49 cuando dice: «Jesús se detuvo y dijo llámenlo». Y llamando al ciego le dijeron ánimo, levántate, ten confianza, porque él te llama, Que hermosa esta expresión que usaron para dirigirse al ciego, ánimo, levántate, ten confianza, por que él te llama. El ciego tenía que tener ánimo y confianza, debía llenarse de fe, debía llenarse de gozo, aunque todavía estuviera ciego porque ya el Señor le había escuchado, y ya le estaba llamando. El ciego fácilmente pudo haber dicho: ¿como quieren que tenga ánimo, como quieren que tenga confianza, como quieren que me alegre si todavía estoy ciego? Pero era suficiente que el Señor ya le estuviera llamando, su ceguera tenía los minutos contados. Es posible que todavía estén los problemas en tu casa, es posible que todavía estén los problemas en tu vida, es posible que todavía esté esa ceguera que te está desesperando hermano, pero ánimo, ten confianza, por que el Señor ¡ya te está llamando! y desde el momento en que el Señor te está llamando desde ese mismo momento, ese problema, esa enfermedad, cualquier cosa que sea, tiene los minutos contados. Animo, ten confianza desde ahora por que ya el Señor te está llamando, Gloria a Dios, ¡Aleluya!
Tu ánimo, tu confianza, tu esperanza debe comenzar desde el día que sepas que el Señor ya a puesto sus ojos en ti, y ese mismo día yo te lo declaro hermano, como declararon a aquel ciego, ánimo el Señor ya te está llamando, si estas leyendo este mensaje en tu casa, en tu lecho de enfermo, en tu carro o en tu trabajo o donde te encuentres en este momento no es más que una señal que el Señor ya te esta interesando, que el Señor ya te está llamando. Ese es el paso siguiente.
Dice la Palabra de Dios que el ciego inmediatamente arrojando su manto, dice el vercículo 50, arrojando su capa, dio un brinco y vino a ponerse frente a Jesús, sin una explicación arqueológica de esto es difícil entender lo que esto pueda simbolizar. Cuando la Palabra de Dios dice que el ciego arrojó su manto, arrojó su capa, no estaba hablando de una capa de las impermeables que usamos cuando llueve, está hablando de una capa gruesa, de piel de camello que era la casa del ciego, sabemos que los ciegos, los leprosos y la mayoría de los enfermos en el tiempo de Jesús tenían su morada fuera de la ciudad y la capa era su casa, la capa era todo lo que le cubría lo que le protegía, la capa era lo que le abrigaba, era un instrumento muy pesado de protección era una capa de unos 15 kg. de peso posiblemente. Por eso dice la Biblia que arrojó su capa y de un brinco se puso de pie, no hubiese podido ponerse de pie de un brinco sin antes arrojar la capa. Cuantos de nosotros al escuchar que el Señor nos está llamando en lugar de arrojar la capa nos abrigamos más por que tenemos miedo de ese llamado de Dios, cuantas personas tienen una capa de odio, cuantas personas tienen una capa de maldad, cuantas personas tiene una capa de vicios, una capa de pecado, y no quieren arrojarla, por eso no pueden ponerse de un brinco de pie, para llegar a donde está Jesucristo que los llama, cuando al ciego le dijeron: ánimo te está llamando el no dudó más, tiró la capa y no se preocupó de saber donde quedaba, se preocupó de un brinco y ponerse frente a Jesús.
Hermano cuantas veces no corremos con prontitud en el seguimiento de Cristo por el peso de nuestros pecados por el peso de nuestros odios, por no querer perdonar, por no querer dejar, por no querer cambiar. Si no damos ese paso decisivo nunca tendremos el milagro que estamos esperando del Señor, porque nunca estaremos en su presencia. Cuando pasó eso, entonces el Señor hizo su parte «¿Qué quieres que te haga?». Hermano, si comprendes lo que esto quiere decir. Jesucristo el que todo lo tiene, el que todo lo puede dar, te hace la pregunta ¿Qué quieres que te haga» esa pregunta que es para aquel que ha dado los primeros cuatro pasos fundamentales, ha escuchado de lo que el Señor quiere hacer, ha clamado al Señor y no se a callado, a arrojado la capa, se a alegrado de que el Señor lo esté llamando, y ahora el Señor le está ofreciendo «¿Qué quieres que haga por ti?»
Tu tienes una petición completa hermano, el ciego tenía una, toda la vida había querido ver, ¿tu que quieres que el Señor haga por ti? piénsalo más profundo y no desperdicies el tiempo, háblale al Señor de aquello que sea más necesario en tu vida, el ciego dijo: Maestro quiero ver, y el Señor le dijo: tu fe te a salvado, MIRA. y el paso sorprendente hermanos, el último paso que dice, que el ciego al instante recobró la vista y en seguida se puso a seguirlo por el camino. Y ya no era ciego, y ya no necesitaba de un milagro, pero sí se fue con Jesús, porque a Jesús si lo seguía necesitando, cuántos hermanos hay que después de recibir el milagro que han pedido ya no van con Jesús en el camino, hermanos, esta enseñanza de este día nos ha dejado profunda lección, debemos comenzar por escuchar lo que el Señor puede hacer, clamar y no desanimarnos no dejarnos callar, debemos además, alegrarnos de que el Señor nos esté llamando, debemos arrojar la capa, debemos pedir al Señor lo más importante para nuestra vida y sobre todo debemos continuar en el seguimiento con Jesús por el camino. Alabado sea el nombre de mi poderoso Señor. Gloria a Dios.
Te invitamos a ver en nuestra página web, www.jesusestavivo.org.mx la Misa del domingo de las 9 de la mañana en Catedral; en la Parroquia de San Pedro, la Misa del domingo de las 9 de la mañana y en Las Rosas la Misa de Sanación de las 19:00 horas el lunes primero de mes. En Blooger tenemos nuestras seis columnas diferentes publicadas en los tres principales diarios de Morelia. La dirección para encontrarlas es: jesusestavivoenmorelia.blogspot.com También nos puedes localizar en Twitter donde están nuestras columnas, pero ahí puedes hacer comentarios, críticas, sugerencias y todo lo que se le parezca. Su dirección es: twitter.com/jesusestavivo
¡Alabado sea Jesucristo!
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